domingo, 16 de octubre de 2016

Feria del Pilar: de los ecos de Padilla a las supremas elegancias de Mendoza


Lea Vicens sufrió una horrible cogida en el broche a caballo 

Pablo Hermoso de Mendoza
Pablo Hermoso de Mendoza - Fabián Simón
ÁNGEL G. ABAD Zaragoza

En la Misericordia resonaban todavía los ecos de la tremenda bronca que recibió el presidente de la corrida del sábado por no conceder la segunda oreja a Juan José Padilla, y eso que la unanimidad de un público entregado tuvo contestación en unos pocos "puristas", que tapados en el burladero de las redes sociales les pareció poco la gesta del jerezano. Otra cosa es que hablemos de gustos y preferencias, pero de eso nada dice el reglamento, y se entraría de lleno en el terreno de la intolerancia, que ya sabemos a dónde conduce...

Y del recuerdo de una gran tarde de toros a la realidad ecuestre. Otro lleno en la corrida de rejones que cerraba la Feria del Pilar en la que Pablo Hermoso de Mendoza despegó todo su magisterio. Excelente ante sus dos toros de la buena corrida de Fermín Bohórquez, que tuvo la réplica entusiasta de Lea Vicens y Mario Pérez Langa en su alternativa.

El caballero navarro de las supremas elegancias. Templadísimo en su primero, sin un alarde, y llegando con fuerza al público precisamente por esa despaciosidad. Le cortó una oreja, y otra al cuarto, que pudieron ser dos si no pincha antes de clavar un efectivo rejonazo. Siempre a más con los tendidos rotos a su favor.

Lea Vicens, derrochó garra, espectacularidad y simpatía en dos intensas faenas. Volvió a nacer tras sufrir una violenta cogida por el quinto. En el suelo el toro la buscó con saña y la paliza fue tremenda. Y como si nada volvió a la cara y el falló con los aceros esfumó los posibles trofeos. Magullada pasó a la enfermería (vuelta y ovación).

El aragonés Mario Pérez Langa anduvo con aires juveniles ante el que abrió plaza. Verde el chaval, recibió al sexto a porta gayola para basar todo en alardes en la búsqueda de aplausos (vuelta y ovación).

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